Encuestas recientes realizadas por Embratur (Instituto Brasileño de Turismo) muestran que el lugar brasileño más buscado por el visitante extranjero es Río de Janeiro. Conocida como la Ciudad Maravillosa, la capital carioca es dueña de bellos paisajes y es la sede de la mayor fiesta popular del mundo: el Carnaval. La grandiosa conmemoración - que reúne todos los años a miles de juerguistas para divertirse y asistir a los desfiles de las escolas de samba -, una significativa parte del público extranjero asiste desde las tribunas y camarotes de la Avenida Marquês de Sapucaí.
El Carnaval también está presente en la programación de varias otras ciudades brasileñas, atrayendo el interés de gran parte de los extranjeros que visitan Brasil. São Paulo sigue el ejemplo de Río, y también produce animados desfiles de escolas de samba; en Pernambuco, se destacan los juerguistas de Olinda y Recife, que salen disfrazados por las calles de la ciudad, siguiendo bloques y maracatus, y cargando los famosos Muñecos gigantes de la región; en Salvador, capital de Bahia, la diversión toma cuenta de los trios elétricos (Grandes camiones preparados para emitir música), palcos móviles que arrastran a miles de personas al sonido del axé baiano hasta el amanecer.
Las lindas playas y bellezas naturales del País también llaman la atención y seducen al 35% de los turistas, según encuestas realizadas por Embratur. Con un litoral que se extiende por más de siete mil kilómetros, Brasil tiene el privilegio de ofrecer diversas opciones de esparcimiento en este segmento. Entre las playas más visitadas del País, están las famosas playas de Ipanema y Copacabana, en el litoral carioca; Joaquina, en el Sur del País, famosa por abrigar campeonatos de surf nacionales e internacionales; Praia do Forte, en el litoral Norte de Bahia, sede del Proyecto Tamar, de preservación de las tortugas-marinas; y las maravillosas playas del archipiélago de Fernando de Noronha.
No se puede dejar de lado el Ecoturismo, segmento que más atrae adeptos en los últimos años. Según datos de la Sociedad de Ecoturismo, su crecimiento promedio anual varía hoy entre el 10% y el 15%. Las personas interesadas en este tipo de viaje equivalen al 5% de todo el flujo turístico mundial, o cerca de 35 millones de personas. Brasil es uno de los destinos con mayor potencial en ese ramo, ya que posee uno de los íconos mundiales de la ecología y de la biodiversidad: la Amazonía, localizada al norte del País, con cerca de 5,5 millones de kilómetros cuadrados. Se estima que solamente los bosques de la región amazónica concentren el 60% de todas las formas de vida del planeta – más de la mitad, desconocidas por la ciencia.
Porque el Brasil es exuberante por su propia naturaleza.

Brasil es exuberante en todos sus aspectos: en la inmensidad de las arenas desérticas de los Lençóis Maranhenses y en los siete mil kilómetros de costa. En los ríos que son tan anchos que parecen mares. En la selva amazónica, la más extensa del mundo. En los 250 000 kilómetros cuadrados del Pantanal Mato-grossense, reserva natural declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
También muestran exuberante belleza los 44 parques nacionales de protección a los ecosistemas. La larga fila de palmeras que bordean la costa de Alagoas. La Chapada Diamantina, en Bahia, y el Pico de Itatiaia, en Río de Janeiro. Los sitios arqueológicos del Piauí. La puesta del sol en Brasilia y en la pampa de Rio Grande do Sul. Las imponentes montañas de Minas Gerais y la asustadora pororoca, el extraño y ruidoso encuentro de las aguas en los Estados de Amapá y Pará. No importa para donde se mire, sobran los motivos para encantarse, emocionarse y, por qué no decirlo, para enamorarse del Brasil.
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